Siento que mis manos vuelan, y me elevo en pensamiento, el viento impulsa cada hebra de mi cabello hacia atrás, y la brisa arrastra mi aroma, ya nada me detiene... soy libre. Nadie me dice que hacer, que sentir, que pensar, ni demostrar. Tengo una sola cadena, y es la que me ata a mis valores como si fuesen una dulce condena.
La arena ya no cae inerte en mi reloj, si yo así no lo deseo. Soy dueño y señor de mi destino, ya no es inalcanzable mi cometido, la paciencia será mi aliado y la pereza mi enemigo. Paz mental espontánea luego de la tormenta es mi fuerte, la calma convierte al más débil en fuerte, la tranquilidad otorga eternidad a lo insuficiente. Una balsa pequeña avanza por mi laguna mental a millones de nudos estribor, hacia la derecha de una estrecha aldea llena de pensamientos almacenados, solo intentando recordarlos, intentando que no caigan en el olvido.
2 comentarios:
probando, probando,
si, se puede! :)
Ahora sí, el comentario real:
Como decía Sartre, hay que ser muy valientes para ser libres, estamos solos, solos con nuestra libertad.
Y aún así, estamos condenados a ser libres...es solo que no queremos verlo!
Besotes!!
Publicar un comentario